martes 3 de noviembre de 2009

Quejas a los dioses

He peleado contra los gigantes como lo pediste y he vencido. He aguardado por años tratando de mantener sólo un poco de cordura, a ese que algunos llaman Ulises, a ese tal, que no quiero esperar porque sabes que mi corazón le pertenece al "invencible"; lo he hecho tal y como lo pediste Afrodita, a pesar de todo.

Atenea pasa constantemente por mi puerta burlándose de mi ignorancia, promete darme de su inteligencia, promete aun mejores cosas que tu, pero sabes que te soy leal, sabes que me place mi ignorancia.
Y entonces tu, como mi salvadora haz mandado como recompensa a ese enano que llaman Cupido, que se burla de mi arrogancia, quien dice que Hades no volteará a mirarme, quien me muestra como son felices todos los que en ti no esperan; es él quien dice que no vale la pena seguir, que no importa nada de lo que he hecho por ti, que no habrá lugar en el corazón de nadie en que esté mi nombre tallado...


¿Cuánto tiempo más he de estar a tu servicio para que me pagues tan mal? ¿Podrías, sí no es mucho pedir, cumplir tu parte del trato o mandarme totalmente al infierno donde quizá podré entonces ver a mi amado?



¿Puedes siquiera escuchar mis lamentos y venir en mi ayuda? ¿Podrías?

jueves 24 de septiembre de 2009

¿Perdón?

Desde aquel entonces intento con desconsuelo hallar un refugio inverosímil para esta tonta que se siente vacía.

A veces me pasa que por las noches quiero gritar y contarle a alguien lo que tengo en esta cabeza de pensamientos y sentimientos vanos, de ridiculeces y estúpidas palabras, pero me he vuelto cobarde y mentirosa, y soy yo misma la que me aleja de la posibilidad de ser comprendida, es el mismo dolor y odio hacia mí, lo que me imposibilita hablar. No merezco piedad.

Quiero retroceder el tiempo y regresar a ese momento en que tu voz dejó eco en mi cabeza, quiero sentir los brazos que me sostenían y poder verte a los ojos con la seguridad de ser quien quiero ser, de haber hecho cuanto me correspondía y haber alcanzado las metas que algún día nos fijamos. Pero todo intento es pueril y me lleva siempre a la vergüenza.

Intento con mis pocas y desganadas fuerzas encontrar de nuevo el momento propicio para decirte cuanto te necesito, pero sé que en algún momento me hastié de la perfección y yo me encargue de construir este muro que ahora hay entre los dos, debo pedir perdón, lo sé, pero soy cobarde y hoy tampoco lo haré.

domingo 2 de agosto de 2009

TU

El sol brilla cuando está de noche,
sólo porque tú estás aquí.
El color existe en la oscuridad...
Tu amor lo ha hecho así.

Las estrellas me parecen pocas,
el mar: corto y pequeño;
las montañas ya no son tan altas,
y la arena si se puede contar...
Ya nada me asombra, como lo haces tu.

Mis lágrimas dejaron el dolor,
mi risa ya no es solo una tonta expresión;
mis palabras ya no se las lleva el viento,
mi corazón tiene valor.
Nada me hace tan feliz, como lo haces tu

Mi dolor es por no estar más tiempo contigo,
mis afanes son solo para verte,
mi amor para ti, es perfecto y eterno.
No hay alguien más dulce que me ame igual que tu.

martes 9 de junio de 2009

El viajero de la maleta vacia


Me canso de esperar. Parece como sí siempre hubiera estado sentada aqui, en el marco de esta ventana, todos los días mirando por entre las casas las calles, tratando de identificar su figura, al tiempo recordando como era ésta... Recordando, como era él.

Llevo días, quizá meses esperándolo, llevo tal vez tanto tiempo, que todos los días puedo pensar que apenas fue ayer la última vez que le vi...
Aquella noche parecía muy molesto por mi culpa (así había estado por semanas) siempre mirando con desprecio cualquier cosa que me atreviera decir o hacer, siempre repudiando cualquier cosa que hiciera con amor.
Era tarde y llevaba buso negro que le permitía cubrirse el rostro, tenía colgada su maleta vacía (siempre la carga, así no lleve nada). A unos cuantos metros de mi casa gritó amarme entre rabia y afán... Y con esas dos palabras se despidió de mi.
Lo vi desaparecer por las calles de mi cuadra; y como siempre cuando se marcha de noche, oré en mi corazón para que estuviera bien. Pero parece que mi oración se perdió entre mis labios y el destinatario... No lo sé.

Desde entonces han habido días grises, calurosos, frios, días de toda clase; pero con el paso de los días lo que mas anhelo que cambie parece jamás ocurrir, parece que jamás le volveré a ver llegar con su maleta llena de amor, de felicidad, de risas, de besos, de sus canciones... Solo para mi, parece que no volverá.

Lloro con un llanto seco, ya las lágrimas se secaron en mi rostro y en los labios que se negó a besar, lloro en silencio para no molestarlo, lloro sola para que no piense que busco ofenderle, lloro en mi ventana guardando como siempre la esperanza de que algún día recuerde el corazón que dejó esperando por él.
Ese corazón que no deja de amarle a pesar de.

martes 5 de mayo de 2009

Voy de paso a seis huellas

Ya pase por la vereda del 7
Y hablé con el número 6.
Me detuve un rato para contestar
Y empaqué para seguir mi camino.

En mi recorrido voy a 6 huellas.
Voy de la mano de un lobo
Ese que cuida mis noches.
Que me enseña la ruta,
Que me hace detener,
y que me anima a continuar.

A veces me asomo entre las ramas,
Sólo para ver como viven los demás.
Veo a las otras personas,
También van de la mano de otros lobos,
Cada uno tan enamorado del suyo,
Y sin ojos para ver otra realidad.

Es así que, aunque sus uñas rasguñen mis manos
No quiero ni puedo soltarlo
Lamerá mis manos para curarme
Y yo le cuidaré para que siga siempre a mi lado.

Pic by la chica de las pecas

miércoles 8 de abril de 2009

Al amor oculto

A mi que me rodeen de abrazos los amigos,
que me cuenten historias los ancianos,
que me desvistan para vestirme,
que me conmuevan con lágrimas,
que me hablen para risas,
y que me cuenten tragedias.

A mi que den flores de cementerio,
Que me laman los perros,
que me canten los pájaros,
que me enamoren los gatos.

A mi que me miren los ciegos,
que me escuchen los sordos,
y que me toquen los mancos.

Que me digan muchos No y pocos Si.
Que me cuenten mentiras, que también sean verdades.
Que me pinten los niños, y que me vea deforme.
Que me escriban los disléxicos, y que me lean los analfabetas.
Que me canten los roncos, y que toquen para mi los malos,
Que bailen conmigo, y que me pisen arto.

Que me enamores tu, que lo hagas por siempre.
Que me toques suave, y que me abraces un poco fuerte.
Que llenes mis cuadernos de tu nombre,
y que el mio aparezca siempre entre tus informes.

Que todo lo que hagas lo hagas para mi bien
que entiendas los escritos que son para ti,
que leas este y lo entiendas así.

lunes 30 de marzo de 2009

Hoja de un diario

29 de Marzo de 2009

... Y hoy, hoy tengo atorado en la garganta un montón de palabras, de esas que nunca me atreví a decir. Muchas pertenecen al amor, otras son de odio, unas cuantas ironías y unas tantas más de recriminaciones que ni siquiera hoy me canso de pensar. Pero hoy tampoco hubo el momento indicado...

De nuevo he abierto el cajón que mantengo bajo la cama, el que guarda mis cuadernos donde siempre he buscado refugiarme, el que está viejo y suena cuando se abre, ese que ya huele feo cuando se destapa, el que ya parece tener como dueño alguna cucaracha...

Mientras leo, encuentro un sin fin de oraciones inconclusas, de versos sin rima, de sonetos olvidados, de palabras sin razón, de garabatos difícil de leer, y entre líneas, encuentro la montaña de sentimientos que aun no me atrevo a sacar de ahí.
Parece que pasaron años entre hoja y hoja, parece también que me he hecho un poco más vieja, y mientras releo por enésima vez este texto, sólo puedo comprobar que sigo manteniendo todos mis sentimientos en secreto: los buenos, y los que siempre me torturaron, los malos.

Tengo un espejo justo al frente que definitivamente me confirma lo que no quiero. Me he vuelto mayor. Soy ahora de esas a las que no se les presta cuidado, de esas que no les interesa decir lo que sienten, de esas que siempre sentimos que nos vemos mal, y tras mi horrible realidad, sólo me aqueja no ser joven, no poder volver atrás, no poder volver a ver mi engreída figura y mi orgulloso semblante para cambiar lo que alguna vez me trajo acá.... Mis malas desiciones.

Guardo de nuevo todo en su lugar... Esta noche, tampoco hubo el momento.