He peleado contra los gigantes como lo pediste y he vencido. He aguardado por años tratando de mantener sólo un poco de cordura, a ese que algunos llaman Ulises, a ese tal, que no quiero esperar porque sabes que mi corazón le pertenece al "invencible"; lo he hecho tal y como lo pediste Afrodita, a pesar de todo.
Atenea pasa constantemente por mi puerta burlándose de mi ignorancia, promete darme de su inteligencia, promete aun mejores cosas que tu, pero sabes que te soy leal, sabes que me place mi ignorancia.
Y entonces tu, como mi salvadora haz mandado como recompensa a ese enano que llaman Cupido, que se burla de mi arrogancia, quien dice que Hades no volteará a mirarme, quien me muestra como son felices todos los que en ti no esperan; es él quien dice que no vale la pena seguir, que no importa nada de lo que he hecho por ti, que no habrá lugar en el corazón de nadie en que esté mi nombre tallado...
¿Cuánto tiempo más he de estar a tu servicio para que me pagues tan mal? ¿Podrías, sí no es mucho pedir, cumplir tu parte del trato o mandarme totalmente al infierno donde quizá podré entonces ver a mi amado?
¿Puedes siquiera escuchar mis lamentos y venir en mi ayuda? ¿Podrías?


